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viernes, 10 de julio de 2020

Duplas xeneizes (Cuarta parte)



Después del campeonato obtenido por el equipo de Diego Maradona y Miguel Brindisi, entre otros, Boca pasó 11 años sin salir campeón de los torneos locales, salvo los logros de la Supercopa (en 1989), la Recopa y el Master de la Supercopa (en 1992). A pesar de esa falta de festejos, hubo una dupla que estuvo a punto de conseguir el ansiado campeonato. 

La pareja conformada por Diego Latorre y Gabriel Batistuta, afianzada por el técnico OscarTabárez, brindo un fuerte ataque para que el Xeneize se lleve el torneo Clausura de 1991 y le dio el derecho a jugar la final contra Newell’s (ganó el Apertura de 1990) para determinar el campeón de la temporada 1990/1991.

La sociedad boquense no participó de esos encuentros porque fue convocada por Alfio Basile para integrar la Selección Argentina que consiguió la Copa América. Batistuta además de su buena relación con Latorre, también armó una buena dupla con Alfredo Graciani. Luego de esas sociedades que no pudieron dar la vuelta olímpica, finalmente cumplió ese anhelo en el Apertura de 1992, por el circuito ofensivo que ingeniaron Carlos Tapia y Alberto Marcico, más las definiciones de Roberto Cabañas y el uruguayo Sergio Martínez. 

En la obtención del Apertura 92, Cabañas anotó siete goles y Martínez convirtió seis tantos. A su vez Tapia marcó dos y Marcico concretó una conquista. Luego de ese festejo, pasaron seis años sin atrapar un nuevo certamen. Sin embargo en 1998 el respaldo y la confianza para dos delanteros como Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo, ayudó para cortar el maleficio. Por sus actuaciones que involucraron pases y goles de todos los colores, los hinchas no los olvida.



Un año antes en los dos atacantes había cierta indiferencia debido a sus identificaciones con Gimnasia y Estudiantes de La Plata. En las concentraciones de cara a cada partido, compartieron la misma habitación, en consecuencia la amistad fue naciendo y en la cancha crearon una sociedad inolvidable.

Con sus asistencias y goles, el equipo de Carlos Bianchi ganó invicto el Apertura 1998 y luego el Clausura 1999 (perdió solamente contra Independiente). Una dura lesión del Titán más las dolencias del Melli y el arribo de Marcelo Delgado impidieron que la pareja se mantenga en el 2000. Sin embargo a fines de ese año Palermo encontró dos buenos socios en Juan Román Riquelme y el Chelo Delgado para convertir dos tantos y ganar la Copa Intercontinental ante Real Madrid. 

Por Diego Bentivegna.
Fotos: TN y La Nación.

lunes, 29 de junio de 2020

Academia de socios (Tercera parte)



Varios años más tarde, en una época sin vueltas olímpicas, el combinado de Avellaneda volvió a festejar con la obtención de la Supercopa de 1988. Ese equipo conducido por Alfio Basile contó con dos volantes creativos que supieron complementarse como Miguel Ángel Colombatti y Rubén Paz. En ese torneo Colombatti marcó dos goles. En el partido de ida de la final, la Academia ganó por 2 a 1 a Cruzeiro y en la revancha empató 1 a 1.

Después de una temporada en el Genoa de Italia, Paz regresó a Racing y en el torneo Clausura de 1991 comenzó armar una sociedad con Alberto Carranza. Luego de un año en la Primera de la Academia el Betito fue transferido a Boca. Después algunas temporadas sin parejas explosivas, en 1995 y 1996 Claudio López se entendió en varios partidos con Marcelo Delgado, quien venía de vestir la camiseta de Rosario Central. Los dos delanteros tuvieron buenos partidos pero no pudieron cumplir el sueño de la vuelta olímpica.

El Piojo López fue transferido a Valencia de España en agosto 1996 y el Chelo Delgado continuó en la institución albiceleste unos años más. En la etapa de Ángel Cappa al frente del conjunto de Avellaneda el ex delantero del Canalla encontró un nuevo socio en Diego Latorre. Los dos atacantes también crearon una buena dupla pero la irregularidad del equipo por un lado y el juego arrollador de Boca por el otro, Racing se quedó en las ilusiones de pelear el torneo Apertura 1998.
Los años sin títulos eran una mochila cada vez más pesada pero en 2001 el técnico Reinaldo Merlo apostó en el tramo final por los jóvenes Maximiliano Estevez y Diego Milito, quienes fueron importantes para el logro del campeonato Apertura. De esta manera se cortaron 35 años sin dar una vuelta olímpica en el ámbito local.

En 2003 Milito se incorporó a Zaragoza y así comenzó su aventura europea. Luego de once años el goleador regresó al cuadro de Avellaneda y su experiencia fue importante para acoplarse con Gustavo Bou. El ex delantero de River y el Principe Milito cumplieron buenas actuaciones para que el conjunto albiceleste salga campeón nuevamente en el torneo de Transición de 2014. 

Por Diego Bentivegna.

miércoles, 10 de junio de 2020

Sintonía pura (Primera Parte)



A lo largo de su rica historia, la Selección Argentina disfrutó de jugadores que se asociaron a la perfección. En el Sudamericano de 1957, en Lima, el conjunto albiceleste contó con una línea de ataque compuesta por Oreste Omar Corbatta, Humberto Maschio, Antonio Angelillo, Enrique Omar Sivori y Osvaldo Cruz. Estos cinco futbolistas fueron apodados como los Carasucias.

El seleccionado argentino ganó cinco partidos y perdió uno solo en ese torneo disputado en tierras peruanas. Por esta gran campaña el conjunto albiceleste ganó el certamen. Tres jugadores de esa histórica delantera triunfaron más tarde en Italia: Sivori, Maschio y Angelillo.

Varios años después Claudio Caniggia se entendió a la perfección con Diego Maradona ya sea en el Mundial de Italia (ante Brasil) y en el de Estados Unidos (frente a Nigeria). En ese encuentro de octavos de final ante el conjunto brasileño, el talentoso futbolista se las ingenió ante la marca de dos rivales para cederle la pelota al ex delantero de Atalanta, quien avanzó con peligro hasta el área rival y convirtió el 1 a 0 que lo depositó a los cuartos de final de la Copa del Mundo realizada en Italia.



Cuatro años más tarde, en Estados Unidos, en el segundo partido del Grupo D ante Nigeria, en un tiro libre indirecto, Caniggia lo llamaba a Maradona para que le pase el balón. El extraordinario armador lo observo y suavemente toco la pelota hacia el rapido atacante, quien velozmente ingresó a las puertas del área y convirtió un gran tanto, el del 2 a 1 final.

Por su parte, el ex delantero de River y Boca también formó una buena sociedad con Gabriel Batistuta en la selección de Alfio Basile. Juntos consiguieron la Copa América de 1991 que se disputó en Chile. Sin embargo en 1993 (hasta mayo de 1994) esa dupla no pudo repetirse porque Cani fue suspendido por la Federación Italiana por un control antidoping que dio positivo después de un partido con la Roma.



Luego de esa suspensión, la pareja pudo encontrarse nuevamente para disputar la Copa del Mundo en Estados Unidos. Cuando el Pajaro no pudo ser de la partida en ese período, Bati jugó con distintos socios: Ramón Medina Bello, Claudio García, Alberto Acosta y Abel Balbo.

El ex goleador de Fiorentina comenzó su carrera en la Selección Argentina en un amistoso frente a Brasil. Su sociedad con Diego Latorre en Boca hizo que el técnico los convoque para la Copa América de 1991. En ese torneo el ex atacante de Tenerife jugó tres partidos mientras que el ex delantero de Newell's disputó más encuentros. Los goles de Batitusta fueron decisivos para coronar una gran campaña con un título.

Por Diego Bentivegna.
Fotos: El Grafico, El Tribuno y MSN.