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lunes, 29 de junio de 2020

Academia de socios (Tercera parte)



Varios años más tarde, en una época sin vueltas olímpicas, el combinado de Avellaneda volvió a festejar con la obtención de la Supercopa de 1988. Ese equipo conducido por Alfio Basile contó con dos volantes creativos que supieron complementarse como Miguel Ángel Colombatti y Rubén Paz. En ese torneo Colombatti marcó dos goles. En el partido de ida de la final, la Academia ganó por 2 a 1 a Cruzeiro y en la revancha empató 1 a 1.

Después de una temporada en el Genoa de Italia, Paz regresó a Racing y en el torneo Clausura de 1991 comenzó armar una sociedad con Alberto Carranza. Luego de un año en la Primera de la Academia el Betito fue transferido a Boca. Después algunas temporadas sin parejas explosivas, en 1995 y 1996 Claudio López se entendió en varios partidos con Marcelo Delgado, quien venía de vestir la camiseta de Rosario Central. Los dos delanteros tuvieron buenos partidos pero no pudieron cumplir el sueño de la vuelta olímpica.

El Piojo López fue transferido a Valencia de España en agosto 1996 y el Chelo Delgado continuó en la institución albiceleste unos años más. En la etapa de Ángel Cappa al frente del conjunto de Avellaneda el ex delantero del Canalla encontró un nuevo socio en Diego Latorre. Los dos atacantes también crearon una buena dupla pero la irregularidad del equipo por un lado y el juego arrollador de Boca por el otro, Racing se quedó en las ilusiones de pelear el torneo Apertura 1998.
Los años sin títulos eran una mochila cada vez más pesada pero en 2001 el técnico Reinaldo Merlo apostó en el tramo final por los jóvenes Maximiliano Estevez y Diego Milito, quienes fueron importantes para el logro del campeonato Apertura. De esta manera se cortaron 35 años sin dar una vuelta olímpica en el ámbito local.

En 2003 Milito se incorporó a Zaragoza y así comenzó su aventura europea. Luego de once años el goleador regresó al cuadro de Avellaneda y su experiencia fue importante para acoplarse con Gustavo Bou. El ex delantero de River y el Principe Milito cumplieron buenas actuaciones para que el conjunto albiceleste salga campeón nuevamente en el torneo de Transición de 2014. 

Por Diego Bentivegna.

jueves, 11 de junio de 2020

Sintonía pura (Segunda parte)



En su primera etapa al frente de la Selección Argentina, Alfio Basile citó a Leonardo Astrada y Gustavo Zapata, una pareja de mediocampistas que se destacó en el River que condujo con éxito Daniel Passarella. Sin embargo, el ex técnico de Racing y Boca no los utilizó como dupla, pero en diferentes momentos les dio varias oportunidades por separado. Solamente como sociedad jugaron dos partidos: contra Paraguay (en la Copa América de Chile de 1991) y  Resto de América.



Además, otra pareja que convocó el ex técnico de Atlético de Madrid fue la compuesta por Raúl Gorosito y Alberto Acosta. La dupla azulgrana fue titular en un partido amistoso frente a Uruguay que se realizó en el estadio Centenario. Luego si bien los dos ex jugadores de San Lorenzo estaban en equipos distintos en ese momento (el estratega en el Ciclón y el goleador en Boca), Basile también los convocó para un amistoso contra Brasil, la Copa Artemio Franchi y la Copa América de 1993.



En ese certamen que se disputó en Ecuador, Gorosito y Acosta jugaron juntos la semifinal contra Colombia y la final frente a México. La Selección Argentina se coronó campeón en esa competencia.  



En el ciclo de Daniel Passarella al frente del equipo albiceleste, Claudio Caniggia y Gabriel Batistuta disputaron dos encuentros contra Bolivia y Ecuador por las Eliminatorias para el Mundial de Francia de 1998. No obstante, esta sociedad no logró la continuidad deseada por los hinchas.



Igualmente bajo la conducción del Kaiser, Claudio López y Hernán Crespo integraron una buena dupla para que el seleccionado nacional se ilusione en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 y en las Eliminatorias para la Copa del Mundo que se iba a jugar en Francia.



Más tarde, en los primeros meses de su etapa en la Selección Argentina, en 1999 Marcelo Bielsa intentó aprovechar la buena comunicación futbolística que había en Boca entre Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo en un amistoso ante México. Luego repitió esa formula en la Copa América que se organizó en Paraguay en los cotejos contra Ecuador, Colombia y Uruguay. La pareja no pudo afirmarse más tarde en los posteriores encuentros y en las Eliminatorias para el Mundial de Corea y Japón en 2002.

Por Diego Bentivegna.
Twitter: @bentidiego

miércoles, 8 de junio de 2016

Otra vez será

Foto: Vavel Argentina

Luego de la final disputada en los Juegos Olímpicos de Amsterdam, la Selección Argentina no pudo llegar a esa instancia en las posteriores competencias. Sin embargo, en 1996, el plantel conformado por el técnico Daniel Passarella comenzó a trabajar con tiempo. Primero, con una buena preparación de entrenamientos y amistosos para disputar más tarde el torneo Preolímpico (que se jugó en Mar del Plata).

En ese certamen, el seleccionado argentino llegó hasta la ronda final, pero no se coronó campeón porque Brasil consiguió el primer puesto por diferencia de gol. Igualmente, el equipo albiceleste se quedó con el segundo puesto y se clasificó a los Juegos Olímpicos de Atlanta (Estados Unidos). En la cita futbolistica, el conjunto argentino podía completar su plantel solamente con tres jugadores mayores de 23 años: Diego Simeone, José Chamot y Roberto Sensini. El resto del grupo, eran los futbolistas que disputaron el torneo en Mar del Plata. 

En el primer partido de la primera fase, el seleccionado de Daniel Passarella derrotó por 3 a 1 a Estados Unidos. El cotejo no empezó bien porque el elenco estadounidense abrió el marcador por intermedio de Reyna a los 28 segundos de la primera parte. Sin embargo, la Selección Argentina llegó al empate, a través de Gustavo López, en el mismo período. En el complemento, la formación de casaca celeste y blanca amplió las cifras por la eficacia de Hernán Crespo y Diego Simeone

En el segundo choque frente a Portugal, Ariel Ortega sacó un conejo de su galera y convirtió el 1 a 0 para el equipo argentino. No obstante, los albicelestes no pudieron mantener esa ventaja porque Nuno Gómez aprovechó el error del arquero Bossio y marcó el empate final: 1 a 1. 

En el tercer cotejo, el conjunto de Passarella se midió contra Túnez. A los 5 minutos del primer tiempo, el Burrito Ortega abrió el marcador para la formación argentina. Sin embargo se volvió a quedar sorprendido porque a los 29 minutos de la primera parte, M´Kacher, de cabeza, igualó el resultado. Con los cinco puntos obtenidos en la fase de grupos, el seleccionado albiceleste clasificó a los Cuartos de Final.

En esa instancia, goleó por 4 a 0 a España. En el primer minuto de juego, Matías Almeyda creó una gran jugada para que Crespo anote el uno a cero. Luego, en ese mismo período, a los 7, Aranzábal en contra de su valla, estableció el segundo tanto para el combinado de Passarella. A los 19, Claudio López armó una gran llegada a pura gambeta para convertir el tercer gol. Finalmente, el autor del primer tanto volvió aparecer y de penal concretó el abultado resultado. 

La Selección Argentina pasó a una de las semifinales y se cruzó nuevamente con el seleccionado portugués. El equipo albiceleste se puso rápidamente en ventaja a través de un cabezazo del ex delantero de River, Parma y Lazio, a los 9 del primer tiempo. Unos minutos más tarde, a los 16, el ex atacante de Inter de Italia sacó a relucir sus credenciales y marcó el 2 a 0 que lo depositó en la final. 

En el encuentro decisivo frente a Nigeria, el conjunto de camiseta celeste y blanca abrió el marcador a los 2 minutos de la primera parte, por intermedio del Piojo López, de cabeza. No obstante, las Aguilas Verdes no se resignaron a los 27 de esa misma etapa, apareció Babavaro con un cabezazo para igualar el resultado. En el complemento, Argentina se puso en ventaja nuevamente, a partir de un penal ejecutado por el goleador Crespo

Sin embargo, la alineación nigeriana volvió a golpear el corazón de los hinchas argentinos porque Amokachi anotó el 2 a 2 a los 29 minutos que alargaba la ansiedad. El seleccionado dirigido por Passarella cerca del final del partido tiró el achique y provocó que Amunike en soledad concreté el 3 a 2. Nigeria en esa llegada, dejó sin respuestas al equipo de Ortega, entre otros, y consiguió la ansiada medalla de oro. 

En consecuencia, la formación liderada por Roberto Ayala obtuvo la medalla de plata nuevamente y el sueño quedó trunco por segunda vez. Igualmente esta participación no iba a ser la última ya que ocho años después otro grupo de futbolistas y otro cuerpo técnico iban a encabezar una nueva ilusión... 

Por Diego Bentivegna
Twitter: @bentidiego